Bicho: Palabra con la que nos referimos a múltiples animalitos del Señor que consideramos pendejos. No cabe duda de que los unos son bichos para unos y otros son bichos para otros; la sórdida capacidad polisemitismo humano no deja de sorprender a este afanoso lexicógrafo. // Criatura, alada o no, siempre inoportuna. // O todo aquello a lo que Patzyar le hace "puaj", desoyendo la insistente defensa de este lexicógrafo. En su defensa hay que decir que los bichos nunca le hacen "puaj" a Patzyar, claro que ella tampoco se lo merece.
viernes, 18 de julio de 2014
Te debo un correo
Te debo un correo: Eufemismo por "ahora no tengo tiempo", algo así como bueno tomamos un café un día de estos, o sea, nunca.
miércoles, 9 de julio de 2014
Sentimentalismo simplón
Sentimentalismo simplón: Aquello que te rodea hasta ahogarte y, abduciéndote, te convierte en cursi.
martes, 1 de julio de 2014
Rechazada invitación a la muerte
Rechazada invitación a la muerte: Cuando, como ayer, veo a Teo desanimado, diacepan y bupropión hidrocloruro, no sé si en cantidad suficiente pero que puedo ir ahorrando. Él, como ayer, sonríe y lo rechaza. Es quizá lo peor de los humanos queremos la muerte y tememos a la muerte.
D.N.I.
D.N.I: Documento nacional de identidad, aquel que acredita que somos quien ellos dicen que somos, no quien nosotros creemos ser o sabemos que somos.
Si bien esta pequeña tarjeta resulta útil en determinados casos, cree este parvo lexicógrafo que sería mejor que dicho documento no existiera por las múltiples molestias que a veces ocasiona. La primera de ellas y fundamental es que no somos siempre la misma persona, aunque nos parezcamos mucho eso sí. A veces, como el niño de la película esa, somos otro y no nos conviene en absoluto ser el de antes, aunque luego volvamos. La segunda de ellas y también fundamental es que en múltiples ocasiones somos quien dice que somos pero no nos interesa serlo, ya sea porque te persiga la justicia o cualquier otra razón de índole personal, y sin embargo esa denostada tarjetita te obliga a serlo; lo cual por otra parte debe ser claramente inconstitucional porque a cuento de qué puede obligarte el Estado a ser quién eres o quién dicen ellos que eres cuando tu realmente no quieres serlo en ese momento aunque sólo sea porque simplemente no te conviene. (He aquí otra de tantas incongruencias de las incongruentes leyes que no hemos dado ya que nos han sido impuestas). La tercera de ellas y aún más fundamental es que si somos quién dicen que somos y nada más que ese en concreto, ¿en qué miserable limbo estamos cuando no somos quien dicen que somos?
Situación que ahoga y estremece y en la que no debería encontrarse nadie.
Si bien esta pequeña tarjeta resulta útil en determinados casos, cree este parvo lexicógrafo que sería mejor que dicho documento no existiera por las múltiples molestias que a veces ocasiona. La primera de ellas y fundamental es que no somos siempre la misma persona, aunque nos parezcamos mucho eso sí. A veces, como el niño de la película esa, somos otro y no nos conviene en absoluto ser el de antes, aunque luego volvamos. La segunda de ellas y también fundamental es que en múltiples ocasiones somos quien dice que somos pero no nos interesa serlo, ya sea porque te persiga la justicia o cualquier otra razón de índole personal, y sin embargo esa denostada tarjetita te obliga a serlo; lo cual por otra parte debe ser claramente inconstitucional porque a cuento de qué puede obligarte el Estado a ser quién eres o quién dicen ellos que eres cuando tu realmente no quieres serlo en ese momento aunque sólo sea porque simplemente no te conviene. (He aquí otra de tantas incongruencias de las incongruentes leyes que no hemos dado ya que nos han sido impuestas). La tercera de ellas y aún más fundamental es que si somos quién dicen que somos y nada más que ese en concreto, ¿en qué miserable limbo estamos cuando no somos quien dicen que somos?
Situación que ahoga y estremece y en la que no debería encontrarse nadie.
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